Los inconfundibles olores de la cocina colombiana caracterizados por el aroma del maíz y el café tostado, las carnes aromatizadas con hierbas frescas que se cocinan lentamente a la parrilla y el exquisito toque de las frutas tropicales, se conjugan en una remembranza de sabores que evoca a una de las mejores cocinas latinoamericanas.
 
La cocina tradicional del altiplano colombiano de la cual forma parte su capital Bogotá, se identifica por platos sencillos que incluyen sopas con almidón, estofados y frutas frescas. 
 
Con el transcurrir del tiempo y buscando adaptarse a un estilo más contemporáneo, se ha comenzado a experimentar entre sabores tradicionales y productos locales, permitiendo redefinir la identidad gastronómica colombiana en una alimentación más ecológica.
 
Esta versión de la cocina contemporánea curiosamente se caracteriza por platos elaborados con carnes a la parrilla, estofados con ricos sabores y alimentos elaborados a base de almidones como las empanadas y las arepas. No se debe olvidar la incorporación de los granos integrales, verduras, tubérculos  y las frutas que le aportan ese toque especial y orgánico a la comida criolla que recibió clara influencia de otras corrientes gastronómicas como la africana, la europea y la árabe.
 
Y quienes llevan la batuta en este proceso son una generación de cocineros y chefs que se han dado a la tarea de investigar los orígenes de la gastronomía criolla, estudiando antiguas técnicas culinarias colombianas y combinándolas con otras nuevas que han aprendido de cocinas internacionales, para lograr platos con texturas y sabores sorprendentes. 
 
Por ejemplo encontrará recetas que son adaptaciones del menú criollo como el pastel de cabrito, el mero cocido al estilo caribeño, el puré de bacalao o el cerdo cocido con pasta achiote. Platos que representan la identidad de las diversas regiones colombianas, pero que han sido reinterpretados buscando cautivar los paladares más contemporáneos.