Navidad es una época ideal para poner de manifiesto las costumbres y tradiciones de un país. Es un tiempo para compartir, donde las reuniones con amigos y familiares se hacen una constante y cuando puedes deleitar a todos con ricos platos que representan el sentir de tus raíces.

En Colombia, las tradiciones navideñas se manifiestan a través de platos, postres y bebidas que encierran los sabores y aromas típicos de la navidad. La natilla, es por decir, el postre más popular de las fiestas decembrinas que podrá encontrar adornando las mesas de los hogares colombianos. Es el infaltable a la hora de celebrar la Navidad.

La natilla es un manjar delicioso, parecido a un flan que se elabora con maíz, leche y panela. Generalmente se acompaña con salsas o mermeladas de fresas y mora. Es un postre típico de la región de Antioquia, donde popularmente se le llama “noche buena”, ya que se prepara especialmente para celebrar la Natividad del niño Dios.

El origen de la natilla, de acuerdo a hipótesis de varios historiadores, se remonta a tiempos medievales, donde fue creada por frailes en los conventos españoles y franceses, quienes haciendo uso de ingredientes simples y económicos, como la leche, la harina de trigo, huevos y azúcar, obtuvieron un postre delicioso y económico que encantó a todos, incluyendo hasta los paladares de la nobleza europea. Es así como en la época del Virreinato, los españoles andaluces traen este postre a Colombia, donde fueron modificados ciertos ingredientes para obtener una preparación más autóctona.

Cuando estas costumbres culinarias externas llegaron a tierras antioqueñas, sufrieron adaptaciones de acuerdo a las tradiciones gastronómicas del pueblo. Por ejemplo, incluyeron el maíz como sustituto de la harina de trigo, y fue endulzada con panela en reemplazo del azúcar, obteniendo un postre más denso y de tono acaramelado cuyo sabor se enriqueció al combinarlo con canela y otros ingredientes como el coco, el queso campesino y el licor de anís. Desde allí, la tradición de este postre fue extendiéndose por todo el eje cafetero y otras regiones del país.

La natilla tradicional elaborada por los paisas, con una arraigada tradición maicera, tiene una consistencia un poco más dura con un marcado sabor a maíz, pero que combina el toque cremoso obtenido de la leche con el delicado sabor que le aporta el dulce de panela. A diferencia de la receta europea, eliminó el uso de los huevos, para hacerla una preparación más adaptada a los sabores locales. Así mismo, no hay que dejar de resaltar, que este postre se cocinaba a leña, lo cual le confería un aroma sin igual.

Como dato curioso, es importante mencionar que el proceso de elaboración de la natilla tradicional paisa, es bastante complejo, ya que implica cocinar, moler y cernir el maíz varias veces, para luego cocinarlo con leche y el resto de los ingredientes, implicando varias horas de preparación. Mientras que, en otras ciudades colombianas, este proceso se simplificó muchísimo al incluir el uso de productos procesados como la fécula de maíz, obteniendo un postre de consistencia más blanda y textura más suave pero con un sabor más simple. No obstante, en la actualidad se han mantenido las técnicas de preparación originales solo en Antioquia y zonas tradicionalmente cafeteras.

Sin lugar a dudas, en la época navideña será frecuente encontrar las mesas colombianas engalanadas con la tradicional natilla, uno de los postres más ricos tanto en sabor, cultura y tradición, el cual no puede faltar y que no sabrá igual sino lo disfrutas en Navidad.