Desde hace unos años se habla de un posible apocalipsis del plátano, con escenarios considerados más preocupantes mes a mes. Los factores que han elevado los niveles de alarma en todo el mundo son básicamente dos: por un lado, el uso de la misma variedad de plátanos en todas las partes del globo y la propagación de la cepa de un hongo, el Fusarium, que no solo es letal, sino también difícil de detectar.

Muchos han pintado un escenario apocalíptico en el que los plátanos fueran eliminados del planeta: algunos lo han definido como el Babanapocalipsis, otros el Bananagedón, pero ¿es realmente necesario ser tan dramático? Aumentando el nivel de pánico, una encuesta reciente en Colombia: el Instituto Colombiano de Agricultura confirmó que había encontrado el hongo Fusarium, específicamente la temida cepa TR4, en algunas plantaciones de banano.

La noticia ya estaba en el aire, pero faltaba la confirmación oficial, que ha llegado en estos días. Hay al menos 4 plantaciones contaminadas, en las que ya se han puesto en marcha planes de limpieza y seguridad para minimizar el posible contagio. El problema, sin embargo, es que actualmente no existe ningún producto capaz de eliminar el hongo, cuyas esporas pueden permanecer en el suelo durante muchos años después de la contaminación.

También hay otras variedades de plátanos que han demostrado ser resistentes a este hongo, por no hablar de que los científicos pueden tener el mejor as en la manga que se pueda imaginar: un plátano Cavendish -la variedad más extendida- modificado genéticamente para estar completamente protegido del Fusarium.